La pérdida de biodiversidad representa un desafío cada vez más relevante para las empresas que operan en Chile. De las 1.546 especies clasificadas en categoría de amenaza en el país, el 63% están en condición crítica de conservación o han desaparecido, según el Ministerio del Medio Ambiente, pese a que cerca del 23% de la superficie continental está protegida por el Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado (SNASPE), que incluye 46 parques nacionales.
Para SLR Consulting, consultora global líder en sostenibilidad y medio ambiente, estas cifras refuerzan la necesidad de avanzar hacia una gestión que considere no sólo los efectos que genera la actividad productiva sobre los ecosistemas, sino también la dependencia que tienen las propias empresas de los recursos que entrega la naturaleza. Este es uno de los principales cambios que introduce el Task Force on Nature-related Financial Disclosures (TNFD). A diferencia de marcos enfocados en riesgos climáticos, como el Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), TNFD incorpora explícitamente las dependencias de la naturaleza dentro del análisis empresarial, lo que supone identificar, por ejemplo, cuánto depende una operación de la disponibilidad de agua, la calidad de los suelos o el abastecimiento de materias primas agrícolas, forestales o pecuarias.
“Durante mucho tiempo, la conversación empresarial sobre biodiversidad se ha concentrado principalmente en los impactos que una compañía genera sobre su entorno. TNFD amplía esa mirada y plantea una segunda pregunta igualmente relevante: ¿de cuáles servicios ecosistémicos depende nuestro negocio para poder operar? Entender esas dependencias permite identificar riesgos que muchas organizaciones todavía no tienen suficientemente incorporados en su gestión. La degradación de un ecosistema puede traducirse directamente en riesgos para las empresas, afectando el abastecimiento, la disponibilidad o costo de determinados recursos, la continuidad operacional y, eventualmente, el acceso a financiamiento”, explica Germán Sáenz, director de Corporate Sustainability Advisory para América Latina de SLR Consulting.
El diagnóstico coincide con el de Network for Greening the Financial System (NGFS), red que agrupa a más de 125 bancos centrales y supervisores financieros a nivel mundial, que en marzo de 2022 concluyó que los riesgos relacionados con la naturaleza podrían tener consecuencias macroeconómicas relevantes para la estabilidad financiera global. A pesar de esa advertencia, datos publicados por CDP señalan que casi el 70% de las compañías que reportan a través de esta plataforma no analizó, a nivel global, el impacto de su cadena de valor en la biodiversidad.
De la gestión ambiental a la gestión integrada de riesgos
TNFD organiza esta mirada en cuatro pilares: gobernanza, estrategia, identificación de riesgos e impactos, y métricas y objetivos. Para SLR Consulting, esto implica que la biodiversidad deja de ser una materia concentrada exclusivamente en las áreas de sostenibilidad y que también involucra a los directorios y a la primera línea ejecutiva, dependiendo del nivel de riesgo y exposición de cada organización.
Para llevar este análisis a la práctica, la consultora destaca el proceso LEAP, metodología promovida por TNFD que permite identificar dónde y cómo una empresa interactúa con la naturaleza, evaluar sus dependencias e impactos, determinar los riesgos y oportunidades asociados y, posteriormente, definir estrategias, responsables, métricas y objetivos.
“LEAP permite pasar desde una conversación general sobre biodiversidad hacia un análisis concreto del negocio. Una empresa puede tener una dependencia crítica del agua, de determinados servicios ecosistémicos o de materias primas provenientes de ecosistemas vulnerables, y necesita entender qué ocurriría con su operación si esas condiciones cambian”, señala Sáenz.
Distintas organizaciones a nivel internacional ya avanzan en esta dirección, evaluando sus operaciones y cadenas de valor, identificando sus dependencias sobre recursos naturales y adaptando sus sistemas de gobernanza y gestión de riesgos para incorporar a la biodiversidad en sus decisiones.
“En Chile vemos unas pocas empresas pioneras que están avanzando en esto. Lo que estamos viendo es una evolución similar a la que ocurrió con el cambio climático. La biodiversidad comienza a pasar desde una mirada principalmente ambiental hacia una discusión de estrategia y continuidad del negocio. Para avanzar, se requiere que quienes toman decisiones dentro de la organización comprendan tanto los impactos que genera la empresa como las dependencias que pueden transformarse en riesgos para su operación”, concluye el ejecutivo de SLR.