Efecto “carry trade”: Por qué el peso chileno se debilita y se desacopla del rally del cobre

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Mientras el cobre ronda máximos históricos, el peso chileno cae. Por años, esa combinación habría sido imposible: cuando el metal sube, la moneda avanza con él. Hoy no.

El peso chileno acumula una caída de -2,6% frente al dólar en lo que va del año, convirtiéndose en una de las monedas de peor desempeño de América Latina, mientras el cobre se mantiene sobre los US$6 la libra y cerca de sus niveles más altos en la historia.

Detrás de esta aparente desconexión, algunos estrategas apuntan a un fenómeno menos visible para el inversionista común: el “carry trade”. Una estrategia basada en aprovechar diferencias de tasas de interés entre países, que estaría impulsando a inversionistas extranjeros a utilizar el peso chileno como moneda de financiamiento para apostar por mercados con mayores retornos, especialmente Brasil.

El resultado ha sido un aumento sostenido de las posiciones contra la moneda local, que según datos del Banco Central rozan los US$17.000 millones, su nivel más alto desde septiembre de 2020.

“Esta cifra en posiciones cortas contra el peso que reporta el Banco Central es en buena medida el reflejo de esa dinámica de carry trade en la que el peso chileno está siendo usado como moneda de fondeo, no como moneda de destino”, afirma Rodrigo Lama, CBO de Global66.

El carry trade consiste en una operación relativamente simple. “Un inversionista se endeuda en una moneda con tasas de interés bajas, convierte esos fondos a una moneda con tasas más altas e invierte en esa moneda, capturando la diferencia”, explica Lama.

La estrategia busca obtener ganancias a partir del diferencial de tasas, siempre que el movimiento del tipo de cambio no termine anulando ese retorno.

Cómo impacta en el tipo de cambio

El diferencial de tasas es uno de los factores que ayudan a explicar por qué el peso chileno ha cedido frente a sus pares. “Chile ha mantenido una tasa de interés bastante más baja que otros países de América Latina como Brasil o Colombia. Esto ha reducido el atractivo relativo del peso chileno frente a las estrategias de carry trade”, señala Andrés Abadía, economista jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics.

Explica que esto incentiva a algunos inversionistas a utilizar el peso chileno como una moneda de financiamiento para posicionarse en otros mercados con mayores retornos.

La diferencia también se observa en el comportamiento de las monedas. Mientras el peso colombiano lidera los avances en la región con una apreciación de 17,3% frente al dólar este año, seguido por el real brasileño con 7,9% y el peso mexicano con 3,7%, el peso chileno registra una caída de -2,6%, siendo una de las monedas de peor desempeño entre las principales economías latinoamericanas.

Lama sostiene que el diferencial de tasas es hoy el principal factor detrás de esta dinámica. “Brasil tiene una tasa de referencia en torno al 13,75%, Chile en 4,5% y la Fed en 3,5%-3,75%. Eso crea una jerarquía clara de atractivo para el carry: Brasil ofrece el mayor retorno, Chile ofrece un retorno moderado y el dólar es la moneda de financiamiento más barata entre las tres”, explica.

A su juicio, el resultado es que muchos inversionistas extranjeros no están construyendo posiciones largas en activos chilenos para capturar el diferencial local. Por el contrario, utilizan el peso como fuente de financiamiento para comprar dólares o reales brasileños e invertir en mercados con mayores rendimientos. “Se endeudan en pesos, los venden, compran dólares o reales brasileños e invierten en activos de mayor rendimiento. Eso genera una demanda estructural de dólares en el mercado local que ayuda a explicar por qué el USDCLP se mantiene persistentemente sobre los $920 incluso en semanas donde el cobre sube y el dólar global cede”, sostiene.

Para Arturo Curtze, analista sénior de Alfredo Cruz y Cía., esta dinámica es cada vez más visible. “No hay duda de que el peso chileno está funcionando como estrategia de carry trade con el peso colombiano y el real brasileño. Me atrevería a decir que hoy queda más de manifiesto”, afirma.

Agrega que las expectativas del mercado también juegan un papel relevante. “La expectativa actual es que aumente el diferencial de tasas entre Chile y Estados Unidos, porque tenemos una Fed relativamente hawkish y un Banco Central chileno neutral o relativamente dovish”.

Cómo podría cambiar la dinámica

¿Qué tendría que ocurrir para que el peso chileno deje de ser utilizado como moneda de financiamiento? Para Abadía, el primer requisito es una reducción de los diferenciales de tasas, “ya sea porque Chile mantenga estable su tasa por más tiempo o porque otros países comiencen a recortar de forma más agresiva”.

También ayudaría, agrega, una recuperación más sólida de la economía chilena, mejores perspectivas de crecimiento y un escenario favorable para el cobre.

Lama identifica dos caminos posibles. Uno, que el peso deje de ser una moneda barata en términos relativos gracias a una reducción de los diferenciales de tasas. “Si la Reserva Federal recorta tasas en septiembre o noviembre, el costo de endeudarse en dólares sube relativamente, haciendo al peso menos atractivo como moneda de fondeo y más atractivo como moneda de destino”, sostiene.

Y segunda vía, una apreciación sostenida de la moneda chilena.

Fuente: Emol.com| Emol, con información de Juan Pierre Villarroel, de El Mercurio – Fotografía: El Mercurio (Emol)