Eduardo Lanao: “Enamorando a la suegra o cómo promover la exploración minera en las comunidades”

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Lamentablemente, en gran parte de América Latina se ha difundido la idea falsa de que las empresas “se llevan la riqueza de los pueblos”, cuando se desea realizar actividad minera en una zona perteneciente a una comunidad campesina o nativa.

A lo largo de los últimos años, se me ha invitado a desarrollar talleres a comunidades con la finalidad de dar a conocer la generación de valor que produce la minería. Por ese motivo, aprovecharé este espacio para resumir lo que suelo comentar en esas sesiones, lo cual espero sea de utilidad: 

“Nadie, absolutamente nadie, puede predecir la mineralización que existe en la tierra, es por ello que se necesita explorar a través de plataformas de perforación. Esto tiene un costo bastante alto e implica un gran riesgo porque, a pesar de que puedan existir indicios, la mineralización esperada podría no existir y sería una pérdida cuantiosa de dinero.

El empresario tendría que correr ese alto riesgo que podría salir de sus ahorros, ganancias de otros negocios o de su patrimonio personal. La otra opción sería recurrir a un inversionista,  puede ser un banco, un grupo económico o alguna entidad financiera. 

Entonces, aparecen las preguntas: ¿Invertirías en un lugar donde no hay apoyo a la actividad minera? Si no se realiza la exploración minera, ¿cómo podemos saber si existe riqueza o valor mineral en el subsuelo? ¿No sería mejor promover las exploraciones para ver si existe riqueza o no, antes de discutir con el empresario minero? ¿No sería ideal tener una actitud colaborativa para evidenciar al inversionista que apoyará al empresario minero, para que pueda avalar esa inversión y así poder saber el potencial económico que existe?

Propongo “enamorar a la suegra”, es decir, cuando alguien se va a casar (en este caso el empresario minero con la comunidad, para intereses comunes), ¿muestra su peor actitud? Y cuando conocemos a la suegra (que aquí sería el inversionista), ¿mostramos una mala actitud? 

¡Todo lo contrario! Mostramos una actitud amable y maravillosa, porque en el fondo queremos esta unión que es un ganar – ganar. Todo empieza por viabilizar la exploración minera, porque sin esta información, será imposible entender el valor mineral y su potencial.  Todos sabemos que una cosa es casarse y otra es mantener la relación. ¿Por qué enamoramos a la suegra? Porque no queremos que quien nos interesa elija a otra persona (o país, comunidad o zona).

Esta metáfora me ha servido muchas veces para poder superar esta etapa inicial porque, como en todas las relaciones, lo que empieza bien, termina mejor.