Dominique Viera: Sube el precio del cobre y los metales, pero… ¿la economía de Chile cuándo? 

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Es contra toda lógica que, hoy en Chile, rompiendo records en precios del cobre la inversión no crezca como resultado de la productividad.

Hay proyectos a nivel global que han “despertado” producto de que, el valor de los minerales críticos los convirtió en proyectos rentables.

El problema es grave, porque no sólo tiene una arista de competencia respecto a los países y proyectos, sino a que también el alto valor de los metales despierta el deseo de buscarles reemplazo de quienes los usan como insumos. Y la alta demanda hace que cada vez importe menos el origen de los insumos, entrando al juego economías con leyes ambientales y sociales cada vez más laxas.

Lo anterior no es nuevo, quienes trabajamos en minería lo hemos visto. Así como era impensado en la época del salitre que apareciera un sustituto, vimos recientemente como la República Democrática del Congo quitó el segundo lugar como productor mundial de cobre al Perú. Que más que convertirse en un dolor al orgullo nacionalista, esto habla de muchos puestos de trabajo y recursos perdidos, que pudieron convertirse en desarrollo.

Por esto mismo, debemos “correr” para hacer más productiva a la minería y tener una estrategia lo suficientemente robusta que nos incorpore en su mochila a nosotros y a nuestros países vecinos. Los minerales podrán agotarse, los precios pueden subir más y volver a caer. Podrían aparecer sustitutos y nuevos proyectos en todo el mundo. Pero lo únicamente difícil de replicar es un ecosistema que quiera su industria como la minería. Y sobre todo que haya aprendido a generar conocimiento, innovación y proveedores capaces de hacerla más productiva.

Es primordial comenzar a entender el ecosistema minero como un modelo integrado de ver la industria.

¿Qué significara mirar la industria como modelo? Significa entender que es un proceso, el cual tiene muchos actores que alimentan su desarrollo (input), a la vez que brinda beneficios a distintos y amplios sectores. Así es más claro aún que, quienes aportan y quienes se benefician son un universo mucho mayor que el que estamos acostumbrados a identificar. Y que la minería es más que hablar de compañías mineras.

El no comprender lo anterior causa preocupación. Por ejemplo, hablamos de mayores proyectos para nuestro país, pero sólo el 20% del gasto minero va a proyectos. El 80% restante va a la operación.

Por otra parte, queremos más empleos, pero no está en el radar de nuestra estrategia el potenciar firmemente el desarrollo de empresas proveedoras y contratistas. Así como promover el desarrollo de conocimiento o la adopción de tecnologías que permitan abordar los desafíos productivos y sostenibles.

No sé a ustedes, pero a mí me causa ruido que, mientras rompemos precios históricos la economía no esté creciendo a la par.

Me hace ruido el estar más preocupados en atraer capitales y tener más proyectos, pero no estar conversando sobre cómo hacer más rentables aquellos que tenemos. Aquí el centro son las empresas que conocen la tecnología para lograrlo.

Por último, me hace ruido identificar en los últimos meses que el protagonismo de la estrategia país tenga como centro el desarrollo de compañías mineras. Lo cual a mi parecer es un error, pues asumir per se que, si a la minera le va bien, automáticamente le irá bien al ecosistema.

Eso no siempre ocurre. Australia, Canadá, Finlandia y Suecia no son referentes porque tengan mejores yacimientos; son referentes porque transformaron su minería en una industria del conocimiento y desarrollaron empresas proveedoras que hoy exportan tecnología, ingeniería y servicios al mundo.

Por lo mismo les pregunto, ¿seguiremos esperando para aprovechar esa oportunidad? Podemos ganar el próximo ciclo del cobre y, aun así, perder la oportunidad histórica de desarrollarnos.

Por Dominique Viera, Vicepresidenta de Operaciones – Past President APRIMIN