Aunque las amenazas en ciberseguridad evolucionan constantemente, las principales siguen respondiendo a fallas conocidas y prevenibles. Así lo señala un análisis realizado por Inside Security a las vulnerabilidades detectadas durante el primer semestre de 2026, que reveló que más de la mitad de los hallazgos correspondió a un riesgo alto o crítico.
El estudio, basado en las debilidades identificadas durante evaluaciones de seguridad y pruebas de penetración realizadas a organizaciones de distintos sectores, reveló que un 18,5% de los hallazgos correspondió a vulnerabilidades críticas, es decir, fallas que podrían permitir el compromiso inmediato de sistemas o información sensible. En tanto, un 31,8% fue clasificado como riesgo alto, asociadas a brechas que pueden generar un impacto significativo sobre la operación o los datos de una organización. En conjunto, el 50,3% de los hallazgos requería atención prioritaria.
Del resto de las vulnerabilidades identificadas, un 33,5% fue clasificado como riesgo medio, un 15,6% como bajo y el 0,6% restante correspondió a otros hallazgos.
“Muchas pymes creen que los ciberataques solo afectan a grandes compañías mediante herramientas muy sofisticadas. Sin embargo, la mayoría de las vulnerabilidades que encontramos corresponden a fallas conocidas y perfectamente evitables con procesos básicos de desarrollo seguro”, afirma David Pereira, gerente general de Inside Security.
Según Pereira, este escenario resulta especialmente desafiante para pequeñas y medianas empresas, donde la seguridad suele incorporarse una vez que las aplicaciones ya están operativas y no durante su desarrollo. “Corregir una vulnerabilidad en etapas tempranas siempre es más eficiente y menos costoso que hacerlo cuando la aplicación ya está en producción o en uso”, señala.
El ejecutivo agrega que la ciberseguridad debe entenderse como un proceso continuo: “Las amenazas evolucionan todos los días, por lo que las organizaciones necesitan revisar, medir y fortalecer continuamente sus capacidades si quieren mantener un nivel adecuado de protección”.
Según la compañía, este escenario explica el aumento sostenido en la demanda por servicios de evaluación de seguridad, como Ethical Hacking, pruebas de penetración (pentesting), auditorías de ciberseguridad y outsourcing especializado, impulsado por las nuevas exigencias regulatorias, el avance de la inteligencia artificial y un entorno de amenazas cada vez más complejo.